-"Las cosas no tienen un destino, tienen un camino; Se convierten en destino cuando se cruzan en tu camino
".


viernes, 7 de octubre de 2011

Tarde 5to capítulo

Mi pueblo trabajaba organizado en todas las funciones, nos damos contención, pero acá no, ¿será que al ser más es más difícil?, ¿Será que el hecho de saquear a dividido a la gente?, ¿Que más tendrá que ver con esto, de estar todos enfrentados?, así fui pensando hasta la casa de mi hijo, quizá este equivocado también, pero me cabe esta idea, acá no hay recursos como allá, acá la gente no tiene tierra, no tiene río, no se conocen entre si, no hay lazos de ningún tipo, acá se vivió siempre para uno mismo y el otro fue siempre un extraño, se están terminando entre ellos mismos; esto es un caos, a medida que tramaba conjeturas, me iba apurando para llegar, ya perdía noción de los riesgos y procederes, sin darme cuenta estaba desesperándome, antes de llegar ya estaba preparado para enfrentarme a cualquier cosa y de cualquier modo, tengo que sacar a mi hijo y a mi madre de acá, sea como sea, pensé en buscar una casa pegada al arrollo, camino a una gruta, donde se pueda sacar provecho del lugar y alojarlos ahí, pero ¿Cómo? si esta todo custodiado, veré a mi regreso en las proximidades que hay, llegue de mi hijo por fin, golpee y nadie atendió, insistí y nada, hasta que la vecina desde su casa me escuchó, salio y me dijo que estaban en la iglesia al frente de su casa, al ir me encontré con muchos fieles ahí rezando y hablado del tema, mi hijo al verme sonrió con satisfacción, la madre se acercó con los ojos casi salidos y me preguntó como había llegado hasta ahí, si no era posible, no le dije como hasta saber bien como pensaban ellos, eso era estrategia nuestra, entonces dijo que yo tenía algo que ver con todo esto, trate de explicarle que no, ¿que le hacía pensar eso?, pero levantó la vos y me gritaba que era un traicionero, que me estaba infiltrando para sacarle a mi hijo, le dije que no mil veces, pero no escuchaba, la gente se empezó a acercar y me sacaron a puñetes, tirones y patadas, cerraron las puertas de la iglesia y no pude volver a ver mi hijo, la gente que estaba afuera siguió con las agresiones por lo que tuve que escapar, retrocedí unas cuadras y reflexioné o me resigné no se bien, los vi bien, al menos estaban entre gente, que en definitiva llevarlo era correr riesgos, había venido a ver como estaban y si estaban mal, si los llevaría, se que mi hijo me entiende, siempre entendió, regresé hasta la casa y dejé una nota por debajo de su puerta, siempre voy a estar hijo, eso decía la nota, le explique como era que había llegado para que no se deje correr por los miedos de la Madre, le conté que había hecho para escapar de mi zona y el cómo de todo, me retiré arrastrando la última imagen de Él contra las paredes y el asfalto, por entre las matas de yuyos en donde antes eran jardines, hasta en las distancias que yo había hecho lo mezclaba con migo en un sueño, fueron metros, cuadras, fueron días, caminando como para atrás o como que en ves de irme yo, era la casa la que se alejaba; de a poco me estaba acercando a casa de mi Madre, veía que todo estaba igual, abrió la puerta otra ves con susto y entré, le mentí, le dije que había podido estar con mi hijo y que los vi bien, que estaban en la iglesia y que el sacerdote junto a otros fieles los contenían y ayudaban con todo, por lo que me iba tranquilo en lo que respecta a ellos, pero angustiado por vos Ma, le pregunté que le estaba haciendo falta, como prioridad, y me mostró el patio de la casa, ahí tenía una huerta con algunas legumbres, algunas frutas y las gallinas que habían quedado las tenía bajo llave en un galpón, le había puesto corriente a todo el alambre que rodeaba la casa y había un chico que le traía algunas cosas de las que robaba a cambio de otras que le hacían falta a el, me dijo que estaba viviendo el día como sobreviviendo a las circunstancias, era ya más de media tarde, nos sentamos en la cocina, me sirvió un baso de agua y dije, esto es lo que causa todo el problema, si no es para nosotros no es para nadie me dije, tenemos que hacer lo imposible para contaminar y dejar inservible el agua, el barco no es de nadie más que de nosotros y lo hundiremos antes de entregarlo. Eso fue un juramento, mi Madre no pudo decir nada, creo que no entendió lo que dije, ella me quería para siempre como yo a ella, pero todo era una inmensa incógnita, al metro de estar donde estuve, ya cabía la posibilidad de que lo que vi, estuviera diferente, le conté todo lo que estábamos haciendo en mi pueblo y se contentó, le dije como había llegado hasta acá, su ciudad, y como era mi regreso y se tranquilizó, pero no podía prometer nada y lo entendió.
El sol estaba otra ves entrando, entonces tuve que serrar la puerta de su casa del lado de afuera y retirarme, mi Madre quedó sentada en un sillón con unas mantas en la espalda, al llegar a la calle escuche la cerradura y la llave de la luz que le daba corriente al alambre. Los pazos hasta donde estaba Lansa eran duros, contracturados, cortos, impropios, tenía miedo a que Lansa no estuviera y me invadió la incertidumbre de que hacer en tal caso, imaginé a mi hija que estaría sentada sobre el techo de casa para ver más lejos y así poder ver si yo aparecía en la distancia.
Lansa estaba gracias a dios, pero sin bozal, ni apero, ni estribos, me habían sacado todo, no sabía que hacer, si montar así o no, maldecía a todos estos malditos pero entendía que era el recurso que tenían, esto era la ley del arrebato, me preguntaba si en estas horas de estar acá, ya me estaba involucrando, por que cada ves tenía más ganas de enfrentar los desafíos, aunque sean demenciales; me fui hasta una casa que vi mientras iba llegando a Lansa, que tenía caballos atados y tome todo lo que me hiso falta sin problemas, robe dos gallinas y los huevos que estaban en el gallinero, saqué un cuchillo que estaba en un banco y me fui, también deje una nota que se lo devolvería, no se cuando, pero si vivo seguro que si, al salir pude ver a los dueños que me estaban mirando, pero que no hacían nada, estaban asustados de verme, era lógico, todos estaban aterrorizados de los desmanes que había, yo en un día me convertí en uno de ellos.
El camino de regreso comenzó con un sinfín de preguntas sin respuestas y el cometido, como el pensamiento era también uno que se confundía con dos, llegar, o volver. Lansa estaba descansado, por lo que le dije, depende de vos este viaje hermano y empezó a dominar la situación y el sueño a dominarme, por momentos, al paso, me daba cuenta que al abrir los ojos, había dejado mucho atrás sin haberme dado cuenta, espero que baya en el camino correcto, mañana veremos, luego reaccione, no podía dejar en manos de un animal todo lo que hasta ahora había hecho, por lo que decidí bajar y dormir un rato, solo que ahora no tenía manta, también me la habían robado, de todas maneras el sueño me venció y hasta fue bueno no tener la manta, por que el frio me despertó, de lo contrario se hubieran ido importantes horas sin haber avanzado por el hecho de dormir, el paisaje fue emergiendo y los recuerdos de a uno empezaron a desfilar por mi interior, desde el comienzo mismo de mi infancia, de los primeros amigos, la presencia de mi madre, mi padre en el patio con los juguetes míos, las cosas del patio ese, donde pasé muchos días, mucho tiempo, los árboles, las palomas, cuando escuchaba el llamado a almorzar, cuando mi padre venía del monte, donde se disputaba cada noche el título de héroe por extinguir la plaga, como hacen con nosotros, pero él con los pumas, llegaba a veces tarde, pasada la medianoche, con un puma en el baúl del auto y los vecinos se amontonaban para verlo y el contaba como fue que lo cazó, a el le encantaba internarse en el monte y eso me resultaba familiar con esto, venían en el aire y chocaban contra mi rostro las fotos de los cumpleaños, los amigos; todo y cada uno de ellos, los recuerdos desordenados, me iban durmiendo como con su tranquilidad, note frío en las mejillas, me seque con el puño, y note la barba larga, mi hoy encima, sin márgenes para pensar más en mi, le di con los talones en las verijas, corrió y corrió casi desbocado buscando el camino, la vida, hasta que un gran hormiguero marcó su final, sentí una rama quebrarse debajo nuestro y en un instante estaba dando vueltas por el suelo, al terminar de revolcarme me levanté y busqué a Lansa, pero Lansa estaba tendido en el suelo con el hueso expuesto de su pata derecha, miraba con los ojos vidriosos y crecía una lagrima desde allí, un calor me subió hasta las sienes, un ardor en el pecho, un ¿Por qué? Que se desparramaba como agua sin contención, ¿Por qué te pedí esto Lanza?, se quiso levantar, por que las hormigas encarnizadas ya lo estaban comiendo de a poco, pero no pudo, volvió a caer y relinchaba, ni si quiera lo podía acariciar por que al acercarme también yo era devorado, me saqué la remera y lo limpie hasta donde pude, corte ramas y le sacaba las hormigas, pero eso las enfurecía aun más, me gano el llanto, la indignación por este destino, busqué una piedra, lo más grande que pude alzar, tenía que terminar con esto sin pensar, me acerqué y me miró tranquilo por mi intención, como sabiendo que eso lo esperaba y a la vez, como pidiendo que hiciera eso, pestañó comprendiendo que ese era nuestra separación, deje caer la piedra con fuerza en su cabeza tratando de ser certero y ahí quedó, en ese hormiguero que lo devoraba sin piedad, quedé afónico, con las escamas de las lagrimas secas en el rostro, con el agudo dolor en el pecho, lo despedí y le agradecí tanto, sin sentir las rodillas me levanté y comencé a caminar.
Recordé la posta que debía estar a pocos kilómetros, me bañe en un arrollo que estaba de paso, seguí caminando hasta que un perro me ladro, ahí paré para escuchar de donde venía el ladrido, luego vi al perro que se alejaba de mi, no me quise distraer, le desee suerte, pero al rato estaba a varios metros detrás, siguiéndome, pensé en que con él podría cazar alguna liebre, entonces, Sordo le puse de nombre, por que me acorde de una vieja película que se llamó El Sordo Smith y su amigo el Orejas, si no le gusta, no hay problemas, te pongo orejas, y sin saberlo el perro en realidad era sordo, lo llamé y no obedecía, pero si, si hacía ademanes, el levantaba las orejas, al vicio, pero las levantaba, me siguió hasta la posta donde estaba una familia del pueblo y el esperado caballo, ahí le dieron un lugar a Sordo, hablamos poco, le dije que de lo que el perro case se acordaran de llevar parte a la escuela, esta gente estaba controlada por teléfono también.
El tema del teléfono cubría un área, pero daba la posibilidad de poder desplazarse con el, en discrepancia con la PC, no se con los táctiles que pasara, pero en los teléfonos viejos, no era necesario asentar las manos para el registro diario ¿Qué pasaría si encontrase el lugar donde hace frontera un área telefónica con la otra que le sigue inmediatamente?, ¿Podría la gente de un área intercambiar su teléfono con el de otra justo en el límite? Si esto fuera posible lo único que restaría sería, que al momento de intercambiar teléfonos, también intercambiar nombres y datos, los que para no tener problemas se deberían tener ya listos y asentados en una tarjeta o papel, cosa de no perder tiempo si no fuera necesario. Era otra incógnita y a la ves pensé en la posibilidad de que mi madre acuda a ese recurso para venir a casa y ¿también la tendrían los que habían sido tomados por una notebook?, pero hasta ahí no se bien, pues en las notebook, deduje que cabía la posibilidad de que el propietario de una, guarde varias direcciones a la ves, y la maldita pantalla que seguro, pide las huellas, por lo que movilizarse sería más complicado.
Llegar al pueblo me parecía increíble, el hecho de haber dejado a mi Madre en esa situación me torturaba, quede perplejo por haber visto a mi hijo y no poderlo abrazar por esa estúpida reacción de la Madre, ¿Cuándo será la próxima ves?, ¿Qué ara mientras tanto?,, ¿Habré quedado como un militar de la guardia ante él?, lo de Lanza, el caserío, todo rondaba en mi cabeza, lo del viejo Domingo, ahora me acuerdo que el tendría que estar en el pueblo, espero haya podido llegar, estaba cerca y otra ves pude ver ese constante tráfico de camiones sobre la ruta que bordea el dique, una caravana incesante esta vez los reflejos eran del sol, a los pocos minutos estaba entrando al pueblo por un campo que linda al norte del campo, solo pasando un alambrado, ya estaba sobre la calle de mi casa, son tres cuadras, las piernas temblaban, estaban incontrolables por los nervios y tenía una ampolla formándose en mi planta de pie derecho, no sabía con que panorama me encontraría, intenté abrir la puerta de casa y estaba serrado, calculo debían ser horas de la tarde, el sol estaba a pleno, miré para todos lados y no había nadie, me invadió el pánico, trate de forzar la puerta pero nada, rodee la casa para golpear la ventana de la pieza y tampoco, había un silencio muy profundo por todos lados, hasta que paso una señora mayor y me dijo que todos estaban en el comedor, que ella iba para allá, recién ahí se fue el sonido del corazón en mi sien, por dios hasta el colegio hay dieciocho cuadras más, ya no tenía más fuerzas, pero al pensar en mi Hija comencé a caminar, la mujer caminaba lento, pero me tenía que esperar, no se si por lo que le contaba de lo que había hecho, o por educada, llegue y me recibieron, bien nada me daba la sospecha de algo malo, miré entre la gente y no estaba mi hija, así que pregunté por ella, y me dijeron que estaba en las huertas en una comisión, que hasta la tarde noche no venía, eso me alivio y me dio orgullo de ella, entre a la oficina y cerré la puerta para charlar con el biólogo y le comenté lo que había visto en la N 5, me dijo que estaba al tanto, que uno de los camiones del convoy se había dado vuelta y que lo que transportan es agua, agua potable, que los diques estaban siendo vaciados sin miramientos, le comenté de lo que había visto en la ciudad de mi Madre, en la gruta y me dijo que debía ser que estaba custodiado por ser agua muy pura, por que a las vertientes de acá también las habían cercado y estaban custodiadas, ¿que hacer?, le dije de esa idea de envenenar toda el agua, pero ¿Cómo?, Los ríos arriba en la montaña, hacer algo para que el agua se infecte desde arriba hasta los lagos, me dijo que sería el fin de toda otra posibilidad, hasta de la nuestra, hasta nuestro fin inclusive. Se me ocurrió hacer pozos de agua para nosotros, pregunté, ¿Qué va a pasar cuando toda el agua se haya llevado? La respuesta era la misma, si hacíamos algo o si no lo hacíamos, moriríamos, todo quedó en el almacén inmenso de los pensamientos, dejemos eso ahora, esa va a ser la ultima alternativa, es que ya no tenemos alternativa dije, es verdad, no puedo afrontar esta realidad me dijo, hay que darle forma, primero, los pozos en este pueblo nos dijimos. Esta noche lo hablamos en el Club, eso fue lo último que charlamos.
Al salir de la oficina me contenté, vi a Domingo entre los que estaban ahí, y lo fui a saludar, nos abrazamos y me pidió el documento de su mujer mientras se sacaba el collar, le dije que Lansa había tenido un problema y que le había rendido homenaje al dejarlo, también que no lo pude enterrar, por que me lo impedían la hormigas y para echarle tierra necesitaba algo y no había nada y tampoco tenía tiempo, el me entendió y me dijo, “de a poco todo es como antes de nacer” Lo abrasé para despedirme y el collar quedó en sus manos, tenía que encontrar a mi amigo, a quien le deje la tarea de ir a mi trabajo a poner la mano en la PC, me pararon en la puerta para hablarme de no se que y lo interrumpí para preguntarle por mi amigo, justamente de eso es que quiero hablar me dijeron, la mano de el fue evidenciada, lo descubrieron y se lo llevaron, pero antes, dejó tu mano en tu casa, cosa que siempre hacía para no estar comprometido en tenerla, tuvimos que descartar las manos de vaselina, y eso ¿cuando fue?, pregunte ¿quien se encargó de poner mi mano? Su hija me dijo, estuvo haciéndolo hasta hoy. No entendía mi frialdad, no me causó pena, ni bronca, ni susto, nada, lo que le había pasado a mi amigo Corrí hasta su casa, estaba vacía, subí las escaleras agarré los cd no se por que, pero era lo único que había, me di un baño, me afeité y fui a esperar a mi hija, mientras esperaba mi pensamiento era el de una calculadora
Es soportar muchas cosas, es la rabia lo que me mantiene vivo, es la sed de vengar cada uno de los que fueron chupados, como se decía en épocas de represión, hoy, esta noche voy a insistir en el club con lo de envenenar el agua, eso, aunque sea solo lo voy a hacer, llegue a casa y estaba serrado aún, me senté en los escalones y me dormí, sentí al momento, el ya inconfundible te amo de mi hija, que al mismo tiempo me envolvía con sus brazos y lloraba repitiendo te extrañe, te extrañe, no me faltes más, los dos lloramos, entramos y decidí que por esa noche, sería mejor estar en casa con mi hija en ves de ir al club. Cuando nos acostamos la note muy delgada y yo también lo estaba, ella se puso un camisón de mi madre, diciendo que lo usaba para no sentirse sola, preguntó si había estado con ella y con su hermano, le dije que si y que por la mañana le contaba todo, me dijo lo de la mano, que estaba sobre el ropero detrás de los bolsos y la escuche soltar el aire y relajar el cuerpo, acaricie su cabecita hasta quedar dormida.
Desperté sobresaltado por un golpe en la puerta, mi hija seguía dormida, me tiré de la cama al piso, desperté a mi hija, nos metimos debajo de la cama sin hacer ruido, ella conteniendo el llanto llorisqueaba, Salí del dormitorio y vi a la perrita tranquila que movía la cola, salió de su cucha y vino hasta mi como si no hubiera pasado nada, en realidad debería haber ladrado me dije, y no lo hiso, me acerque a la puerta y no había nadie afuera, ¿Qué fue ese golpe que escuche?, ¿lo soñé?, si, lo soñé no cabe duda, después del susto apareció el sueño que tuve con todos los detalles, pero no se lo conté a mi Hija, por que era increíblemente posible que suceda, una ves que sea llevada el agua, separaran a los ancianos, a los niños, a los adolecentes, a los que tenían estudio de los que no, a los facultativos y profesionales del resto, a los políticos mismos, a todos de todos, esa fue la pesadilla que tuve, era un sueño pero había que tenerlo en cuenta, solamente le dije lo que tenía pensado, hablar en el club después de hoy, por la noche.

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