-"Las cosas no tienen un destino, tienen un camino; Se convierten en destino cuando se cruzan en tu camino
".


domingo, 5 de febrero de 2012

7mo. último capítulo

Los otros caballos quedaron dentro de la cueva, los podía escuchar relinchar asustados y buscando por donde salir, estábamos atónitos cuando de repente tras un sonido aplastante, una nube de polvo salió de adentro como un disparo, escuchamos como se derrumbaba todo, luego un funesto silencio y el polvo que se iba disipando, estábamos agarrados de la mano esperando un milagro, que asomaran los otros tres caballos, pero no, ahora estábamos frente a la realidad, los caballos habían quedado adentro, no sabíamos si atrapados o aplastados, esperamos hasta que se calmo todo y vi que la cueva a unos diez, quince metros estaba totalmente cubierta de piedras, habíamos perdido los caballos, solo podía serrar los ojos y nada más, la mente quedó en blanco, no podía mover una sola piedra por el tamaño que tenían, busqué a Waira y con una cuerda traté de sacar algunas pero la soga se cortaba y corríamos el riesgo de otro derrumbe, no nos podíamos resignar tampoco demorar, Waira se tenía que ocupar de todo ahora, subimos algunas cosas, lo más necesario y dejamos el resto bajo lo que quedaba de cueva, por si teníamos que regresar, mi Hija montó y yo acompañándolos a pie nos fuimos alejando, era demasiado el resto que teníamos que hacer de esa manera, no se si lo podía hacer pero no tenía alternativa en ese momento.
De las beses que anduve por esos lugares en bicicleta, recordaba algunas casas que estaban de paso, así que fuimos haciendo el camino por esos lugares, si bien no tuvimos la suerte de encontrar otros caballos, encontramos gallinas, huevos y algunas cosas que habían sembradas por ahí, llegamos a ver el asfalto y no estaba transitado, pero era riesgoso seguir por la ruta, por lo que decidimos cruzar montañas, a mi derecha sobre el cerro a lo alto podía ver el observatorio y eso me guiaba, llegamos a un camino que me llevaba a una mina de piedra de cal, a la que yo sabía llevar a unos serranos cuando trabajaba como chofer de taxi, hasta ahí teníamos todo controlado, ya era casi de noche nuevamente y yo estaba con los pies destrozados, hicimos campamento a la orilla del camino de ripio, el cielo parecía ignorar todo, estaba tan resplandeciente y profundo que daban ganas de irse hacia allá, pero estábamos acá, en este planeta que ya daba miedo pisarlo, que parecía que no me pertenecía ni el agua, ni el aire, ni la luz, pero tenía que continuar buscando no se que, para hacer no se que, pero algo me motivaba a seguir moviendo los pies. El día no daba tregua, ya estaba sobre nosotros nuevamente, el frío, que nos inmovilizaba un poco y más me costaba caminar, mi hija quiso caminar un tramo para que mis pies descansen un poco más y así hicimos, cruzamos un río, supongo que este río desemboca en el lago San Roque, así que lo seguimos orientándonos hacia el noroeste y sin alteraciones llegamos a una punta del lago, de donde pudimos ver la ciudad que de alguna manera mi hijo me había indicado con esa flecha.
¿Estarán reclutados ahí?. Hicimos una parada para organizar como proceder, teníamos que ser como topos, como gusanos, no se, había que trabajar con mucha cautela, la ciudad era un bunker para nosotros, algo impenetrable, pensábamos que por todas partes había custodia, por lo que nos camuflamos con pasto pegado con barro a la ropa, teniendo en cuenta que cuando estuvimos en el pozo no nos vieron pensé que tal ves esa era la mejor forma de camuflarse, paso a paso fuimos reviendo el panorama mientras amanecía. A Waira la dejamos lejos, amarrada a una estaca y escondida, el problema era que si nos demorábamos o lo peor, si nos atrapaban, iba a morir de sed, por lo que decidimos que mi hija se quedara a mitad de camino con la yegua, yo seguí abriendo camino entre matorrales acercándome a la ciudad, pude ver que el espejo del lago ya no estaba, únicamente el curso del río y barro, mucho barro y en la costa estaba seco, llegué a acercarme al embudo y el río ahí había hecho un pequeño embalse donde se habían instalado una cantidad de filtros y había bombas de bombeo que estaban extrayendo lo que quedaba de agua, los camiones ya no eran tantos, pero lo que yo quería saber era donde podrían estar mi madre y mi hijo.. Me ubique donde podía ver muchos movimiento y esperar a que alguna persona vestida de civil me diera la pauta que están siendo usados o no se, y tratar de hacer contacto de alguna manera con el, Mi hija sabía que me podía demorar más de un día, en ese caso por las noche debía volver al campamento, reabastecer el caballo y ubicarse al día siguiente en el mismo lugar. En esas horas me quede dormido y sin darme cuenta paso la tarde y la noche, me despertó una sirena muy potente y me llamo la atención, el sonido venía de un cuartel de bomberos supongo, por que ese era el típico sonido del que estoy acostumbrado por vivir en zona de incendios, al minuto una cantidad de personas vestidas con otra indumentaria comenzaron a llegar transportados en camiones celdas, me di cuenta que esos eran civiles, bajaban muy ordenadamente y se formaban como para una inspección, mi misión era conseguir un traje de esos y unirme por un rato para conseguir información; volví hasta donde estaba mi Hija, pero ella no estaba, fui a donde tendría que estar Waira y tampoco estaba, me hinqué de rodillas para buscar la cruz y la muerte, pero un perro me lamió la cara y ladró, al minuto escuche que la voz de mi hija decía Cuba, Cuba, y apareció entre los arbustos llamando a Cuba, el perro, quien moviendo la cola le daba a entender de lo que había encontrado, que me había encontrado a mí, nos abrasamos y me contó que en la tarde de ayer el perro y un señor la habían encontrado a ella y que la alojaron en su casa, a unos quinientos metros de ahí, le comenté lo que había visto y el plan que tenía que llevar a cavo, para el toque de sirena yo tenía que estar en el lugar correcto esperando a los camiones y al menor descuido tratar de llamarle la atención a algún operario civil, para que se escabulla o bien golpearlo para sacarle la ropa, entrometerme con el resto y sacar información, esta era la parte más difícil de todas pero no tenía opciones, al no ser que pueda ver de donde salen los camiones y llegarme hasta allí y ver que se puede hacer.
Volví al lugar y los operarios estaban limpiando todo el dique, estaban sacando todo los residuos de lo que había sido ese fondo, esto me dio la idea de hacer las cosas mucho más sencillas, lo único que tenía que hacer era, buscar el lugar donde terminen las tareas de hoy, esperar a que los camiones despejen el lugar de gente y al día siguiente buscar un lugar para mezclarme entre la mugre de lo que fue el fondo de este embalse y esperar hasta que vengan los operarios a continuar sus tareas, y para cuando se acerque algún operario, alertarlo de que yo estaba ahí y mientras hace la tarea que me baya diciendo, que fue de la demás gente, no se, todo un plan en mi mente que al llegar el momento nunca es como uno lo supone.
Me refugie nuevamente a orillas para ver como hacían la retirada del lugar, todo era más o menos como lo había supuesto, la noche estaba estrellada y las luces de la costanera alumbraban un poco el dique, luego de unas horas aparecieron nuevamente los convoy de camiones con más gente, lógicamente se trataba de un turno noche que continuaba las tareas, recordé lo que había pensado, que todo no se puede tener en la mente y menos en la mía, pase un mal rato tratando de buscar otra solución, pero no tenía fuerzas ni para pensar y si lo hacía, seguro que no iba a ser un buen pensamiento, decidí aprovechar ese momento de cambio de turno para inmiscuirme en la tarea de la mañana. Me deje llevar por el sueño y el cansancio y la tranquilidad de que mi hija estaba bajo un techo..
Por la madrugada el frío me despertó, inmediatamente pensé en mi hija, Ella no tenía noticias mías desde hace ya dos días. Miraba atentamente los movimientos de los obreros y llegó el momento de actuar, los camiones se acercaban y la gente empezó a abandonar su tarea, empecé a acercarme muy cuidadosamente hasta quedar en un lugar próximo a limpiar y esconderme como lo había planeado, así lo hice ni bien el convoy comenzó a dejar la zona, estaba el sol como a las ocho supongo cuando me embarre y quedé camuflado en el lodo, todo parecía andar bien hasta ahí.
Mientras me acomodaba de alguna manera entre el lodo y la basura de lo que fue alguna ves el fondo del dique, me preguntaba,… ¿Cuál será el motivo de esta limpieza? El olor a barro podrido junto al de pescado muerto y lo baboso de los musgos me tenían en permanentes nauseas, tenía la sensación de que los guzanos me caminaban por todas partes. Era por otra parte, increíble la diferencia de lo que iba quedando limpio, con lo que restaba por limpiar, pero, ¡que me importa!, la realidad es que nos están robando el agua y que de mi Madre y de mi hijo no se nada y estos mal nacidos me los tienen de rehenes. Preste atención y pude apreciar el lugar donde me encontraba escondido y me pareció seguro, decidí quedarme ahí y encomendarme a la suerte que me toque tener, en el momento que suceda lo que tenga que suceder, pero temía lo peor.
Apareció por el sur el convoy de camiones y comencé a sentir un sudor pegajoso en mi cuerpo, que en ves de ser salado como yo creía, era dulce y pegajoso, era adrenalina. Los camiones entraban a lo que fue el dique y en dirección mía, acercándose a donde yo estaba, trague saliva o mejor, los músculos de mi garganta hicieron todo lo acostumbrado por tragar, pero no había saliva, confié en que estaba bien camuflado por el barro y los camiones se detuvieron, al momento comenzaron a decender los obreros, como de costumbre, los revisaron y note que no había diálogo entre ellos, ni tampoco nadie que los dirigiera, como cuando los vi por primera ves en el pueblo, en el mercado cuando retiraron todo los alimentos vencidos; cada operario estaba equipado con una herramienta de gancho y muchas bolsas, enseguida se prestaron a la tarea sin demora, habrían las bolsas y metían los residuos dentro, luego de llenarlas la dejaban a su lado y otro operario las apartaba y acomodaba en lo que fue la margen del lago, donde era cargada a unos camiones de recolección y la transportaban, no se donde, a medida que esto ocurría un individuo en su tarea, se me estaba acercando hincando el lodo y sacando todo tipo de porquería, latas, huesos, plásticos, vidrios y botellas plásticas, hierros y alambres, montones y montones por todas partes, me dije,… ¿este era el fondo de nuestra agua potable?, casi me distraigo en ese asombro, cuando el ya estaba a metros de mi, esperé a que estuviera un poco más cerca y lo hable, el no dio muestras de haberme escuchado, mientras el, siempre con la cabeza gacha, Yo era un poco más de basura entre la basura y el barro y el como esclavo del viejo mundo, juntaba basura en ves de oro, Lo llame un poco más fuerte y note que se quedo inmóvil, me busco lentamente, sin ser brusco, como imitando a un oso perezoso, con la mirada hasta donde podía ver, sin levantar la cabeza, hasta que me vio, tenía un casco como los que se usan en las guerras químicas o como los que llevan los que fumigan, lleno de mangueras, filtros, cables y cierres y yo en pelotas sin medir consecuencia, se quedo inmóvil, no se si lo asusté o que, pero dejo caer los brazos, reaccionó al instante y lo primero que hizo fue subir su mano y con el dedo índice me pidió que guardara silencio, que me calle, me señaló su mano que estaba cubierta por un guante, levanto el puño y dejo ver un brazalete con una especie de parlante o audífono, no se bien, pero de lo que si estaba seguro, era de que estaba siendo controlado metro a metro, siguió su tarea y note que me dejaba escrito algo en el barro, estoy interferido mañana traigo carta, eso decía su mensaje, Por dios, ¿Cómo hacia para salir de ahí?, los camiones estaban cerca, había más gente en el lugar, pero en su camino no había nadie detrás, solo otros obreros que hacían lo mismo que el, y los que pasaban por mi lado trayendo las bolsas que mi amigo llenaba y lo mismo hacían otros por otras franjas de limpieza, Me sumergí un poco más en el barro y mi tarea era ahora, la de esperar hasta que el turno de mi amigo terminara y se retiraran.
¿Cómo hacer mañana para identificar a mi amigo entre los demás, si estaban todos igual vestidos? Mientras se alejaba pensaba matemáticamente, lo seguí con la mirada hasta el preciso lugar en donde terminó su día y se me ocurrió una idea. Al irse me acerqué y deje un palo plantado, para poder saber cual era su franja de limpieza, me escabullí hasta la orilla en el cambio de turno y ahí esperé al siguiente convoy de gente, me metí entre las ramas de los arbustos para ver, uno de los que llegó en este turno, alzó el palo como una basura más y lo metió a su bolsa, lo seguí también para saber donde terminaba. Una ves que se retiró, lo único que me dejó era la seguridad de que habían pasado ocho horas, ya con el sol ocultándose me acerque a la retirada de este turno para poner un segundo palo, con el que cubriría dieciséis horas, y haría lo mismo con el siguiente y listo, al terminar este todo indicaba que le tocaría un nuevo turno a mi amigo. A la madrugada entonces, según mi teoría, el que vendría en el turno era mi amigo, que para el, yo había pelado un palo con una piedra y lo había teñido de morado con unas hojas de una planta que encontré en la costa, le había escrito; lleva este palo con tigo y déjalo con la carta en donde termines el día, lo firme para que sepa mi nombre víctor. Observe ansioso como se retiraba el último turno y espere nervioso al convoy que traería nuevamente a mi a migo y la carta. Si esto no funcionaba, sería el fin, tenía pensado internarme en la montaña y tratar de purgar todo esto, con este final tan impuesto, veía a mi hija en mi pensamiento hacer una vida nueva, con el hijo de este hombre que no sabía si existía, un comienzo tal vez después de este final, nada era seguro, todo estaba en mi imaginación, hasta que increíblemente pasó como yo suponía que pasaría, ví a mi amigo levantar el palo y guardarlo, lo seguí con la mirada, me olvide de todo mientras tanto, de mis hijos, madre y hasta del agua y los gusanos por ocho horas, hasta que terminó su turno, me arrastré hasta el lugar donde abandonó la tarea ni bien tuve lugar y pude ver el palo con la carta debajo.
Por fin tenía un contacto que me guiaría por el resto de mi búsqueda, por fin iba a saber de mi Madre y de mi Hijo, al mismo momento tenía la ansiedad de llegar a los brazos de mi hija para leer con ella la carta, Salí del pantano ese y me fui buscando el sendero que me llevaría al rancho, me bañe en un charco viejo, me vi tan desgarbado, flaco, barbudo, con las uñas largas y sucias que me dio impresión, me vestí lo más rápido que pude, me fui silbando para que el pero me reconociera antes de llegar a la casa y así fue, el vino y me terminó de guiar, ahí estaban todos en el patio, un señor alto muy marcado por los vientos y el aire seco, callado pero muy bien por suerte y mi Hija, como siempre lo hizo, me abrazó y no dejaba de repetir, te amo, extrañaba tanto eso de ella, Ella lo trajo a mis días hace exactamente un año, tres meces y veinticinco días y ahora no podría vivir sin esa hermosa costumbre de escuchar, te amo a cada rato, inmediatamente después de eso le dije que tenía una carta, ¿una carta? Me pregunto, … si, es una carta que me dio un operario de los que limpian el dique, y le explique lo que había visto, ella arrebato la carta, como siempre lo hizo con todo lo que yo llevaba a casa, antes de que se lo diera y abrió el papel para leerlo, a medida que leía en voz alta, fijaba la vista y cada ves se la escuchaba menos, hasta que solo murmuraba y los ojos se le iban inundando de lagrimas, dejo caer la carta y se fue corriendo hacia su cuarto, entonces alce la carta y me dispuse a leerla atropellando palabras para leer más rápido y entender por que mi hija terminó llorando, esto es lo que textualmente decía esa carta.
Soy Ernesto Vargas, me trajeron del Chaco, Puerto Bermejo Viejo, (Bermejo), estaba en mi casa, me separaron de mi familia, por eso, si algún día vas para allá, llévales esta carta a mis queridos o déjala en esta dirección, Viamonte 843, espero puedas y si no consérvala en tu bolsillo.
Queridos padres, esposa, hijos, estoy bien, pero no se que sigue después de esto, ahora estamos limpiando los fondos de los diques, lagos, lagunas, represas, estanques, todo lo que embalsaba el agua, por que fueron vaciadas, para que después del plan higienización que llevan a cabo, nuevamente llenarlas, somos cantidades de personas acuarteladas para esta función, todos entre 40 y 55 años, ninguno sabe de su familia, han quedado desvinculados de toda información como yo, como ustedes de mi, nuestros hijos están junto a los hijos de los demás en lugares seguros nos han dicho, la verdad que no es de creerles, también nos dijeron que están siendo reeducados para poblar un nuevo mundo y que no pasan necesidades de ningún tipo, en cambio, todas las personas mayores de 55 años, han sido de alguna manera exterminadas en su totalidad y entiendo que este es nuestro destino, por que de los que estamos aquí, cuando uno llega en años a los 55 son apartados, desaparecen para no verlos ni saber nunca más de ellos y a la vez entran personas de 40 años recién cumplidos para trabajar como nosotros, estos nuevos traen nuevas noticias de lo que se comenta afuera, sobre nuestro motivo de trabajo y destino, también comentan sobre los reclutados de su edad por eso se de lo que hablo, dicen que el mundo esta siendo higienizado en su totalidad, con mares, ríos, puertos, canales, por gente de nuestra edad, también esta siendo reforestado, pero que a esa tarea la hacen personas de entre 20 y 40 años, la fauna también tiene esa suerte, en este momento están restituyendo las especies desaparecidas en laboratorios para llevarlas a su habitad, todo va a ser como era y mejor aun, van a desaparecer los limites de fronteras, los pozos petroleros y las papeleras junto con todo lo que contamine agua, aire y suelo, ningún país, excepto los EEUU van a tener gobierno, ellos van a controlar el nuevo mundo, las fuerzas armadas serán únicamente las de ellos, están prestando su colaboración para conseguir ese objetivo de higienización, que una vez completado, dicen, van a exterminar también a todo ser humano que exceda los 20 años para rejuvenecer el mundo, estos nuevos seres van a ser ubicados según su raza, y así reestructurar un nuevo mundo, los nuevos habitantes no trabajaran, no existirá el dinero, no habrá nada que distinga clases sociales, habrá transportes y vehículos para uso común, no existirá nada de intercambio, así que quiero decirles a ustedes, mi querida familia, que si este precio he de pagar para que tengan un mundo sano, pues lo pagaré conforme, por eso es que no hacemos nada por impedirlo, por más que haya sido así impuesto, hemos entendido que tarde o temprano pasaría, si no sucedía así, iba a ser la naturaleza quién obrara por mano propia y el resultado hubiera sido peor. Y a ti Víctor, te recomiendo, que dejes de andar deambulando y te integres a esta labor, ya has sido visto por los radares de la zona, has sido seguido y saben de ti, de tu hija y de los dueños de la casa que está a la vera del río, pero ya no eres un problema para ellos, su plan ya esta consumado, esta es una buena razón de hacer caso por un nuevo mundo para nuestros hijos, después ellos sabrán que hacer de ellos en ese mundo, por lo pronto, te dejo mis más sinceros deseos, de que si de lo contrario te quedas ahí, tengas la suerte de obtener la piedad de estos monstruos y sigas viviendo a nuestro modo en aquel viejo mundo y con tu hija. Ernesto Vargas.
El exterminio será hecho de manera tal, que todos lo verán como algo bueno y beneficioso, Ernesto ya lo ve así, la vida puede ser manipulada ahora.
Mi Hija no era más grande que una almohada en la cama, y ocupaba un rincón, como un almohadón, mi Madre tenía 68 años y no se como fue su ultimo día, mi hijo dejó los ojos en mi recuerdo y pienso que estaría ya en manos de ellos y en pos de este cambio, el hambre también hacía reclamos, me fui encorvando como un cuero al sol, un sol que dejaba la justicia en manos de la sombra, un sin fin de incertidumbres entre ese espacio, el de mi Hija y yo acopladas a un sinfín de ausencias, la naturaleza estaba alegre, en un esplendor superior, como regocijándose por lo que se estaba haciendo por ella y yo tenía ganas de ser ahora quien envenenase este mundo sin contemplación y después liquidarlos como hicieron ellos hoy con nosotros, ellos fueron los responsables de causar devastaciones, contaminaciones, exterminios masivos y sometimientos y ahora la naturaleza les sonríe; Antonio, miré para las altas Cumbres, ¿estará?, primero mi adentro, ¿para que la intención de un nuevo idioma?, ¿con quien lo voy a hablar?, mi hija algo sabía, ¿para que los sembrados, los sectores organizados del pueblo?, el veneno en los bidones al lado del río tenían menos veneno que yo, cada segundo me compromete a vivir, como cuando entré al ovulo de mi madre

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